sábado, 9 de septiembre de 2017

Rutina facial.

¡Hola a todos de nuevo! Hoy os traigo una entrada un poco diferente pero que algunas personas queríais leer. Hoy os voy a contar que rutina sigo a la hora de cuidarme la piel, aunque os voy a ser sincera: he empezado a tomármelo más en serio este año porque antes evitaba cualquier crema o cualquier cuidado extra. Teniendo en cuenta que tengo un tipo de piel muy problemático y que suelo maquillarme a diario, no tomarme en serio el cuidado de mi piel ha sido un error grave que empeoró su estado. Así que decidí tomármelo más en serio y busqué productos que fuesen aptos para mi tipo de piel, tanto de cuidado facial como de maquillaje.

Tengo la piel mixta tirando a grasa y lo cierto que es algo que odio, pero bueno, estoy aprendiendo a lidiar con ella. Lo que empecé a hacer es "cambiar" mis bases de maquillaje. Es muy importante para obtener buenos resultados en vuestro maquillaje que escojáis productos para vuestro tipo piel, y encontrar bases para pieles mixtas a mí es algo que me costó mucho, porque mi piel siempre acaba expulsándolas y me salen brillos aunque use polvos matificantes así que lo que decidí es deshacerme de las bases y sólo usar correctores. Y ahí mi piel empezó a mejorar. Luego busqué productos de limpieza facial para pieles mixtas en varios lugares, y más o menos ya he dado con todos los productos necesarios para cuidar mi piel. ¡Ahí van!

1. Productos que uso todos los días.


Este es un tratamiento que encontré en un kit en First Aid Beauty, una marca cuyos productos van dirigidos a personas con problemas cutáneos de todo tipo y que a la vez sean compatibles con pieles sensibles. No contienen parabenos, ni colorantes, ni siliconas, ni sulfatos,etc, por lo que no irritará en absoluto nuestra piel. Este tratamiento consta de tres productos:

1. Gel limpiador (Skin Rescue Deep cleanser, 18.20€. 135gr): te humedeces el rostro, aplicas el gel y vas frotando por todo el rostro insistiendo en las zonas más problemáticas. Aclaras y pasas al segundo paso.

2. Gel matificante (Oil Free Matyfying Gel, 15.45€. 56gr): este gel cerrará y matificará la aparencia de los poros. También es una my buena opción para usarlo como primer antes de aplicarte cualquier base o corrector de maquillaje en el rostro.

3. Crema hidratante (Skin Rescue Daily Face Cream, 12.25€. 60ml): normalmente casi todos los productos que combaten los principales problemas de las pieles grases tienden a secarte la piel bastante, así que es muy importante encontrar una crema hidratante apta y esta es una maravilla. No os voy a explicar cómo se aplica porque creo que todos sabemos cómo se aplica una crema.

La página oficial de FAB no hace envíos internacionales pero podéis mirar en amazon, donde también los podéis encontrar a buen precio (de hecho los enlaces que os he puesto son todos de amazon). Os recomiendo de todas formas mirar la página oficial para que os informéis bien de todos los ingredientes. No son baratas pero tampoco demasiado caras para ser un tratamiento efectivo y que respeta tanto la piel. Añado que son cruelty-free, veganas y cunden un montón. Tienen productos para todo tipo de piel, así que mirad y seguro que encontráis algo.
¡Por cierto! Hay que aplicar cada producto dos veces al día, una por la mañana y una por la tarde. Al ser geles y cremas, son rápidos de aplicar, no os preocupéis.


Tónico Tea Tree Water (10.95€. 250gr): entre el Gel limpiador y el gel matificante que he mencionado anteriormente, aplico este tónico de Lush que me tiene enamorada. Lush cuenta con varios tipos de tónicos, pero para mi tipo de piel este es el ideal. Lo aplico directamente sobre mi rostro y con un algodón desmaquillante elimino el exceso y de paso los restos del gel limpiador o del exfoliante que hayan podido quedar . Como muchos sabéis, Lush es una marca cruelty-free y muchos de sus productos son veganos, así que podéis encontrar productos que vayan con vosotros seguro. ¿El inconveniente? El precio. A mí me echa mucho para atrás ir a Lush, pero siempre que mi bolsillo me deja voy, y como además sus productos cunden un montón, merece la pena. Yo tengo el bote grande, pero hay otro más pequeño por si queréis probar.


Desmaquillante 9 to 5 (7.95€. 95gr): Cada noche, antes de volver a aplicar el tratamiento de FAB y antes que cualquier cosa, evidentemente, me desmaquillo bien el rostro y los ojos. Suelo usar este y la leche limpiadora del Mercadona (que me va genial y es baratita pero ahora se me ha gastado). Este desmaquillante de Lush es de mis favoritos, está hecho para que te desmaquilles rápido, huele muy bien y es ligero. Yo ahora tengo el bote pequeño pero hay uno mucho más grande.

2. Productos que uso una vez a la semana.


Exfoliante Ocean Salt (12.25€. 120gr): una vez a la semana me aplico un exfoliante para eliminar impurezas y limpiar a fondo mi rostro. Uso varios, entre ellos algunos del Mercaona también, pero ahora mismo estoy usando este de Lush y me está yendo genial. A diferencia de otros exfoliantes, este al tener manteca de aguacate y aceite de coco, no te reseca la piel y la deja limpia y súper suave. El día que la uso, la aplico justo despúes de desmaquillarme y antes del tratamiento de FAB. También es un exfoliante corporal pero yo de momento sólo lo he aplicado en el rostro.



Mascarilla Fresca Cupcake (9.95€, 75gr): cualquier otro día de la semana que no coincida con el día en el que me aplico el exfoliante, me aplico una mascarilla. En este caso las que más uso son las mascarillas frescas de Lush. Esta es la que estoy usando ahora, que es ideal para mi tipo de piel, pero Mask of Magnaminty es también genial y es autoconservante, por lo que no es necesario mantenerla refrigerada como esta. Al igual que el exfoliante, lo aplico después de desmaquillarme, lo dejo unos 5-10 minutos y luego me aplico el tratamiento de FAB.

¡Y ya está! Parece muy tedioso, pero en realidad no se tarda tanto como parece y son unos minutos que me dedico a mí misma y que disfruto un montón. 

Espero que os haya sido útil a quienes tenéis mi mismo tipo de piel y si tenéis recomendaciones, me encantará leerlas. La próxima entrada relacionada con este tema quiero que sea sobre mis productos de maquillaje favoritos (muchos low cost y todos cruelty-free), ¿qué os parece?

Muchas gracias por quedaros hasta el final, ¡nos vemos pronto!

sábado, 5 de agosto de 2017

Literatura femenina japonesa 1: Yôko Ogawa.


¡Hola de nuevo a todos! Hoy por fin os traigo la primera sección en mi blog y al que quiero dedicarle varias entradas: Literatura femenina japonesa. ¿Por qué? Bueno, si me conocéis sabréis que realmente lo que más me gusta en este mundo es la literatura japonesa. Y si hay algo que me gusta aún más que la literatura japonesa en si es la literatura japonesa escrita por mujeres. Desde hace no muchos años la literatura japonesa ha conseguido traspasar fronteras que nunca antes había traspasado. Se han empezado a traducir a muchísimos autores, cada vez cuenta con más lectores y no dejan de aparecer autores nuevos. Dejando a un lado la poca presencia de autores de Asia Oriental en cualquier programa académico, seguramente hayáis escuchado hablar de grandes y míticos autores como Natsume Sôseki o Yasunari Kawabata. Más recientemente habréis visto en las librerías muchísimos ejemplares de obras de Haruki Murakami, y no me quejo, pero es importante que nos fijemos también en cómo también se llenan de autoras. Siempre nos hablan de autores icónicos, mientras que las autoras a menudo acaban floreciendo bajo las sombras. Es nuestra labor también sacarlas a la luz. Y más importante es leer, porque la literatura es la voz de todas estas mujeres, es revolución, es crítica, y es lucha. Además, en una sociedad tan jerarquizada como la sociedad japonesa, una sociedad con unos valores religiosos y corrientes del pensamiento (provenientes del confucianismo, budismo y sintoísmo) tan arraigados en la actualidad, hace que el papel de la mujer dentro de ella sea un foco de estudio muy interesante. 


Pero, ¿por qué Yōko Ogawa? Os puede parecer raro que empiece con una autora contemporánea (1962), pero creo que no podía ser de otro modo. El nombre de este blog me lo dieron sus letras. Además, fue la protagonista en mi trabajo de Fin de Grado (se publicó en una revista académica de Estudios de Asia Oriental, puedes leerlo aquí) y es una de mis escritoras favoritas. Para mí estudiar la posición de la mujer en la sociedad a través de la literatura me parece muy revelador. Son ellas, sus inquietudes y su lucha en primera persona. A través de su escritura y sus personajes nos ofrecen una imagen de la mujer más real y sobre todo muy distinta a la imagen creada por escritores varones.

Para el TFG tuve que leer obras en versión original para hacer un análisis del estilo y el lenguaje y pocas veces me he sentido tan orgullosa de mí misma.


Aunque el estilo literario de Ogawa es mucho más delicado y contenido que, por ejemplo el de Natsuo Kirino (otra autora de la que os hablaré más adelante), esta naturalidad y simplicidad a la hora de narrar los sucesos contrasta con la fuerza que tienen sus personajes, en su mayoría mujeres. Tienden a ser personajes inexpresivos, apáticos, pero repletos de anhelos, ojalás, inconformismo y dudas. Sus mujeres son distintas a las mujeres que aparecían en las obras de Yasunari Kawabata o Osamu Dazai. Sus mujeres se expresan de un modo distinto, sus mujeres se arrepienten de ser madres, sus mujeres no son maternales, ni delicadas, ni sumisas. Son mujeres directas, independientes y en ocasiones violentas. Son mujeres efrentándose a una realidad que odian, mujeres decepcionadas. Decepcionadas por no ser lo que la sociedad espera de ellas. Asimismo Ogawa utiliza el lenguaje y sus descripciones para desidealizar conceptos asociados tradicionalmente a las mujeres. Los deshumaniza, los convierte en algo lúgubre, hasta trágico. Un gran ejemplo de esto sería, «El embarazo de mi hermana», una obra muy breve que causó un gran revuelo en Japón. Es un diario de un embarazo pero lejos de ser una crónica positiva y tierna de una etapa vital reveladora y mágica para las mujeres como siempre nos han dicho que sería, se convierte en un diario lleno de sombras, de sufrimiento, de descontento y de decepción. «El embarazo de mi hermana» junto con «La piscina» o «La residencia de estudiantes», son tres de las obras más reveladoras en lo que a crítica social se refiere. Son obras duras, obras que te empapan de gris, de dudas, pero totalmente necesarias para acercarse a la realidad de muchas mujeres japonesas.

Por supuesto, tiene obras que se alejan de estos tonos, mucho más tiernas como «La niña que iba en hipópotamo a la escuela» o «La fórmula preferida del profesor», pero casi siempre encontraremos desarraigo, soledad y huídas entre sus líneas. Debido a que es una de las escritoras contemporáneas con más fama en Japón creo que es una gran ventana desde la que contemplar el cambio de las mujeres en Japón, qué buscan, qué odian, qué quieren, qué hacen. Y una ventana con vistas llenas de personas que buscan ser escuchadas, en un entorno en el que apenas son vistas. Abridla, mirad y escuchad.


No es una reseña, no son recomendaciones, ni una biografía de una autora. Es una forma de presentaros autoras maravillosas hablando de puntos que considero importantes para ahondar en la figura de la mujer en Japón. Espero que os animéis a leerla y si lo habéis hecho que me digáis por qué os gusta, por qué no, vuestra obra favorita, etcétera, estaré encantada de leeros. Por si todavía no la conocéis os dejo aquí abajo una lista con todas sus obras traducidas al castellano:

 «El embarazo de mi hermana»
«La piscina»
«La Residencia de estudiantes»
«Perfume de hielo»
«El museo del silencio»
«Los tiernos lamentos»
«La niña que iba en hipopótamo a la escuela»
«La fórmula preferida del profesor»
«Hotel Iris»
«Amores al margen»
«Lectura de los rehenes»
«Bailando con Elefante y Gato»

En mi Goodreads tenéis una lista de literaura japonesa y podéis ver cuáles son mis favoritas por si no sabéis bien por dónde empezar.

(De todas formas, en mi TFG analizo la figura de la mujer en Japón a través de tres obras de Ogawa mediante el análisis del lenguaje, los personajes y el estilo de la autora, por si tenéis interés en ahondar un poco más. Además, explico un poco más la evolución de la figura de la mujer y el papel que ha tenido a lo largo de la historia en Japón.)

¡Muchas gracias por quedaros y nos vemos pronto!



lunes, 24 de julio de 2017

¡Bienvenidos!



¡Hola a todos de nuevo! Quizá muchos no lo sepáis, pero no es mi primera vez aquí. En 2008/2009, con sólo quince añitos (ay) decidí abrirme mi primer blog. Es y era un blog 100% literario. No tengo intención de borrarlo, creo que son mis inicios en internet (dejemos a un lado el turbio y vergonzoso pasado de Fotolog) y la imaginación y creatividad que vertí en cada entrada de ese rincón sigue asombrándome a mí misma a día de hoy. Desde entonces han cambiado tantas cosas, que no sé cómo empezar. Ahí va mi primer intento.

Si habéis llegado aquí seguramente ya me conozcáis de Twitter (donde ya llevo siete años dando la lata) o Instagram (que de momento tiene sólo dos añitos). Es posible que muchos también me conozcáis de Formspring o Flickr, donde invertí gran parte de mi tiempo durante mi adolescencia. Lo cierto es que esa etapa de mi vida fue horrible, pero no recuerdo una etapa más prolífica. Mi curiosidad era inagotable, no paraba de escribir, cualquier situación me daba trillones de ideas para crear historias, tenía decenas de personajes escalándome las piernas. Y además un día me di cuenta de que hacer fotos me gustaba. Me gustaba mucho. Tenía una cámara que funcionaba a pilas de cuatro megapíxeles que me regalaron a los diez años y bueno, ahorré como pude y al final, no sé qué año, pero antes de cumplir los quince, antes incluso de llegar a Blogger conseguí mi primera cámara réflex, que me acompañó hasta el 2012 como pudo. Mis fotografías eran bastante mediocres, al igual que muchos de los primeros textos que escribí en mi primer blog, pero no había día que no crease algo. Envidio esa parte de mí. Pasaron los años más duros de mi vida, me di cuenta (culpemos a Murakami) de que me apasionaba todo lo relacionado con Japón, decidí estudiar Estudios de Asia Oriental y antes de graduarme como nipóloga (o japonóloga, como queráis llamarlo) me percaté de que no escribía, de que apenas hacía fotografías. ¿Qué me pasó? ¿Acaso no había dejado ya atrás la época más dolorosa de mi vida? ¿Acaso no había conocido a gente maravillosa que me apoyaba y me quería? ¿Acaso no estaba estudiando- por fin- lo que realmente me apasionaba? Pues sí y no. Yo creo que todos esperamos demasiado de la Universidad, pero lo cierto es que los dos primeros años me desmotivaron muchísimo, seguía sin confiar en mí misma y a pesar de haber abandonado a los dieciocho años la cárcel que había sido mi hogar hasta entonces, después de vivir con la mejor de las abuelas, volví a un lugar que con el tiempo volvió a convertirse en una celda custodiada por alguien del que he tenido que volver a huir para salvarme a mí misma. En tercero y cuarto de carrera amaba todas las asignaturas y por fin encontré personas afines a mí (sí, en tercero de carrera, mis habilidades sociales son extraordinarias) pero no tenía tiempo para nada más que no fuera la Universidad. Poco a poco vi que dejaba de hacer aquello que me apasionaba y no sólo me entristecía sobre manera, sino que me sentía completamente inútil. Fue con mi primer viaje a Japón (2015) cuando me despedí de mi Canon EOS 1000d y me compré mi 100d (la cual he dejado atrás hace poco, y ha llegado mi 6d, ya os hablaré de esto) y empecé de nuevo a fotografiar. Fueron sus calles, sus bicicletas, su belleza extraordinaria quienes me trajeron de vuelta las ganas de pulsar el disparador de nuevo. Y a raíz de ello hice una pequeña guía de viaje ampliada en el otro blog. Guía que abandoné.

Pero no recuperaba las ganas de escribir. Y cuando me ponía a ello, no me gustaba el resultado.

Retomé mis hábitos de lectura (más o menos, porque siempre he sido una ávida lectora pero oh Universidad, oh Vida, qué hiciste conmigo) y las ganas iban y venían, pero como no confío nada en mí misma, prefería mantenerme callada con tal de no volver a decepcionarme a mí misma.

Y aquí estoy de nuevo. Y no gracias a mí. La idea de volver al blog lleva rondándome la cabeza mucho tiempo, sí. Pero lo cierto es que pensaba retomar todo en mi antiguo blog, porque seamos sinceros, empezar de cero nunca ha ido conmigo. No se me da bien y me dan miedo los comienzos. Fue Javi quien le dio vida a este rincón, y nombre, y el hipopótamo cuqui de mi cabecera. Quien me ha ayudado a "diseñarlo" (se me había olvidado todo y ha sido difícil). Así que gracias por darme otro empujoncito. De no ser por ti me hubiese quedado flotando en el fango durante muchos años, tú siempre me das el impulso que yo sola no soy capaz de dar.

Y también gracias a todos los que, sin saberlo, habéis hecho que me haya decidido a volver.

No sé cómo enfocar esto, hablaré de Japón, escribiré relatos (si me dejo), subiré fotografías, hablaré de maquillaje, de mis cámaras, de mis libros favoritos. Si queréis oírme hablar de algo en concreto, estoy completamente abierta a sugerencias.

Mientras, podéis verme hacer de todo un poco en mi Twitter y ver alguna de mis fotografías en Instagram, donde, por cierto, estoy haciendo un sorteo de dos de mis fotografías y libretitas para celebrar los 1100 seguidores.


¡Bienvenidos de nuevo!